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Lipedema: cuando tu cuerpo intenta decirte algo y todavía no sabes ponerle nombre
Piernas que no cuadran con el resto del cuerpo, dolor, pesadez y moratones fáciles: el lipedema tarda de media casi 20 años en diagnosticarse en España. Una especialista en estética corporal explica cómo reconocerlo y en qué consiste el abordaje conservador.
Por Vanessa Cano · Especialista en estética corporal y drenaje linfático manual

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Evaluación de lipedema
El lipedema es una patología crónica que todavía resulta desconocida para muchas personas, a pesar de que sus síntomas pueden afectar significativamente al bienestar y a la calidad de vida.
Durante años, muchas mujeres han observado una desproporción entre la parte superior e inferior de su cuerpo, especialmente un aumento de volumen en las piernas que no parece corresponderse con el resto de su figura. A estos cambios pueden sumarse otros síntomas.
Señales que muchas mujeres describen
- Desproporción entre el tronco y las piernas (y, a veces, los brazos).
- Dolor y sensibilidad al tacto.
- Pesadez y sensación de piernas cansadas, sobre todo al final del día.
- Facilidad para que aparezcan hematomas.
- Sensación de hinchazón; en algunos casos, retención de líquidos asociada.
En muchas ocasiones, estas mujeres han pasado años buscando soluciones con tratamientos estéticos convencionales, cambiando su alimentación o aumentando la intensidad del ejercicio. Todo ello sin llegar a comprender que esos cambios corporales y las molestias que sentían podían tener un origen distinto al que siempre habían imaginado.
Por eso es necesario mirar estos síntomas desde otra perspectiva. No siempre estamos ante una cuestión estética o una simple acumulación de grasa: detrás puede haber una patología que requiere una valoración adecuada y un abordaje específico.
¿Qué es realmente el lipedema?
Es una enfermedad crónica que afecta principalmente a mujeres; también se han documentado casos en hombres, aunque son extremadamente poco frecuentes. Se caracteriza por una distribución desproporcionada del tejido adiposo (la grasa corporal), sobre todo en las piernas y, en ocasiones, también en los brazos.
Las investigaciones han identificado alteraciones en ese tejido adiposo, entre ellas procesos inflamatorios y fibrosis, es decir, cambios que modifican su estructura y sus características (Herbst et al., 2021; Annunziata et al., 2024). Aun así, los mecanismos que originan y mantienen la enfermedad todavía se siguen investigando.
No es una cuestión estética, ni es lo mismo que la obesidad
El lipedema y el sobrepeso o la obesidad pueden coexistir, pero son condiciones diferentes. Una mujer delgada o con un peso considerado normal también puede tener lipedema.
Desde mi experiencia profesional, considero esencial escuchar a cada mujer, conocer sus síntomas y comprender que no todos los cuerpos responden de la misma manera. Ante una sospecha, lo importante es acudir a profesionales sanitarios con conocimientos específicos para obtener una valoración adecuada: el diagnóstico es médico.
Casi 20 años hasta el diagnóstico
Muchas mujeres llegan a un centro de estética convencidas de que tienen grasa localizada o celulitis convencional. Desconocen que detrás de esos cambios puede existir una patología y, por tanto, buscan soluciones estéticas para algo que todavía no han conseguido identificar.
Esa falta de reconocimiento no ocurre solo en los centros de estética. También puede darse en el ámbito sanitario, donde algunas mujeres reciben al principio recomendaciones centradas únicamente en perder peso sin que nadie haya planteado la posibilidad de un lipedema. Un estudio realizado en España lo refleja con claridad (Vaquero Ramiro et al., 2021):
Encuesta española sobre lipedema (463 respuestas válidas)
Años hasta el diagnóstico
19,9
Tiempo medio desde los primeros síntomas hasta obtener el diagnóstico.
Visitas médicas
4,9
Número medio de consultas hasta que alguien le puso nombre.
Edad de inicio
18 años
Edad media de los primeros síntomas; en el 69 % empezaron entre los 10 y los 19 años.
Intentaron perder peso
92 %
Fue el tratamiento más frecuente; las prendas de compresión se percibieron como lo más eficaz.
En mi experiencia he conocido a mujeres que habían probado numerosos tratamientos corporales sin obtener los resultados que esperaban. Algunas habían pasado años intentando cambiar el aspecto de sus piernas sin que nadie les planteara que sus síntomas necesitaban una valoración diferente.
La detección desde la estética

Este es uno de los aspectos en los que más insisto desde mi especialidad. Uno de los conocimientos más importantes que debe tener una profesional de estética corporal es saber reconocer los signos que pueden hacer sospechar esta patología.
No se trata de hacer un diagnóstico médico, sino de saber observar, escuchar y detectar cuándo una situación puede ir más allá de una alteración estética convencional. En esos casos, lo fundamental es orientar a la mujer hacia profesionales sanitarios capacitados para valorarla. Si desde el principio interpretamos estos síntomas como simple grasa o celulitis, corremos el riesgo de plantear tratamientos que no responden a sus necesidades reales.
No todo tratamiento corporal sirve
El abordaje conservador en cabina requiere una perspectiva diferente a la de la estética corporal convencional. No todas las aparatologías ni todos los protocolos que se usan habitualmente para la grasa localizada o la celulitis son adecuados para una mujer con lipedema.
Y no solo porque algunas técnicas puedan resultar dolorosas o demasiado agresivas para un tejido especialmente sensible. También hay que tener en cuenta su eficacia y su indicación: este tejido adiposo tiene particularidades que lo diferencian de la grasa convencional, así que no podemos esperar que un tratamiento pensado para reducir grasa localizada dé los mismos resultados. Aplicar una técnica sin indicación adecuada ni evidencia suficiente puede suponer molestias innecesarias sin los beneficios que la mujer espera.
El tratamiento conservador no consiste en combatir la grasa a cualquier precio, sino en elegir intervenciones que aporten un beneficio real, priorizando siempre el alivio de los síntomas y la calidad de vida.
Vanessa Cano
Alimentación y ejercicio: dos pilares, no una carrera
Una de las situaciones que más frustración genera es la de las mujeres que, pese a seguir distintos planes nutricionales y llevar una vida activa, no consiguen los cambios corporales que esperan. El tejido adiposo del lipedema puede responder de forma diferente a la pérdida de peso convencional. Eso no significa que la alimentación deje de importar.
Teniendo en cuenta las alteraciones inflamatorias que se han descrito en el tejido adiposo de algunas personas afectadas, resulta razonable favorecer una alimentación equilibrada que cuide la salud metabólica y ayude a controlar la inflamación del organismo. Hoy no existe una cura definitiva, pero una alimentación adecuada, junto con otras medidas conservadoras, puede formar parte del cuidado integral y contribuir al control de algunos síntomas.
El ejercicio físico también tiene un papel fundamental, siempre adaptado a cada mujer. No se trata de evitar el trabajo muscular, sino de ajustar la intensidad, progresar de forma adecuada y respetar los tiempos de recuperación, especialmente cuando hay dolor, pesadez o limitaciones funcionales. El consenso de las sociedades italianas de ciencias del deporte y de flebología (Annunziata et al., 2024) respalda el ejercicio como herramienta terapéutica en el lipedema.
Opciones que pueden ser beneficiosas, según cada caso
Caminar
Fácil de dosificar y de mantener en el día a día.
Ejercicio en el agua
Una de las modalidades que, según el consenso italiano, alivian los síntomas.
Fuerza progresiva
También respaldada por ese consenso: cargas que aumentan poco a poco, respetando la recuperación.
No se trata de hacer cada vez más, sino de aprender a hacer aquello que de verdad puede beneficiarte.
El bienestar antes que la apariencia
La prioridad del tratamiento conservador no es transformar el aspecto de las piernas, sino mejorar el bienestar y la calidad de vida. El objetivo principal es aliviar las molestias en la mayor medida posible, sobre todo el dolor, la pesadez, la sensación de piernas cansadas y la hinchazón que muchas mujeres notan al final del día.
También importa preservar la movilidad y trabajar el control de los síntomas a largo plazo, aunque no podemos asegurar que estas medidas detengan por completo la evolución de la enfermedad. Modificar visiblemente el volumen o la forma de las extremidades puede resultar especialmente difícil, precisamente porque este tejido no responde como la grasa convencional.
Los pilares del abordaje conservador
- Alimentación adecuada.
- Ejercicio físico adaptado.
- Tratamiento conservador en cabina, como el drenaje linfático manual, realizado por profesionales con formación específica.
- Prendas de compresión, cuando están indicadas.
La guía alemana S2k sobre lipedema (Faerber et al., 2024) y el estándar de cuidados de Estados Unidos (Herbst et al., 2021) incluyen estas medidas conservadoras entre las opciones de tratamiento. Todas deben adaptarse a las necesidades de cada mujer, con un objetivo común: aliviar los síntomas, favorecer el bienestar y mejorar la calidad de vida. Lo importante no es aplicar más tratamientos, sino saber qué necesita cada mujer y cómo podemos ayudarla.
Comprender tu cuerpo también es cuidarlo
No estás haciendo las cosas mal, pero si no entiendes tu cuerpo, no sabrás darle lo que necesita.
Vanessa Cano
Para mí, el conocimiento es una de las herramientas más importantes que podemos ofrecer. Una mujer que comprende lo que le ocurre, reconoce sus posibles síntomas y sabe a qué profesionales acudir tiene más recursos para participar en las decisiones sobre su bienestar. No todas las mujeres necesitan empezar por un tratamiento: algunas necesitan, antes que nada, información, orientación y respuestas.
¿Quieres entender mejor el lipedema?
En nuestra guía completa explicamos cómo se diagnostica, los criterios clínicos que usan los médicos, los tipos y los estadios, y cómo se diferencia del linfedema.
Leer la guía de diagnóstico, estadios y tratamiento →Más allá de la estética: calidad de vida
La estética corporal puede contribuir al bienestar, pero cuando existe una patología como esta, nuestra responsabilidad profesional va mucho más allá de mejorar una silueta.
Y aquí quiero transmitir un mensaje de tranquilidad: recibir un diagnóstico de lipedema no significa renunciar a una vida activa ni dejar de hacer lo que te gusta. Su repercusión es muy distinta en cada mujer. Algunas mantienen una vida plenamente activa; otras sienten dolor, pesadez, cansancio en las piernas o dificultades para ciertas actividades. En mi experiencia, muchas de estas últimas todavía no han empezado un tratamiento conservador.
Aunque hoy no existe una cura definitiva, contamos con medidas conservadoras que pueden aliviar los síntomas y mejorar la calidad de vida. Con una orientación adecuada y un abordaje individualizado, muchas mujeres encuentran la forma de seguir disfrutando de su día a día con más bienestar. Porque detrás de cada cuerpo hay una historia, unos síntomas y una mujer que merece ser escuchada. Entender tu cuerpo puede ser el primer paso para empezar a cuidarlo de otra manera.
Formación de la autora: «Lipedema: ¿por dónde empezar?»
Si sospechas que puedes tener lipedema o acabas de recibir el diagnóstico y no sabes por dónde empezar, Vanessa Cano ha creado una formación online con información y recursos para comprender mejor la enfermedad, reconocer sus posibles síntomas y conocer las primeras medidas de cuidado. No sustituye una valoración médica.
Ver la formación →Fuentes consultadas
- Vaquero Ramiro E, Gutiérrez Retortillo M, Goiri Noguera D, et al. Diagnóstico y tratamiento del lipedema en España. Resultados de una encuesta online. Rehabilitación (Madr). 2022;56(2):108-115.
- Herbst KL, Kahn LA, Iker E, et al. Standard of care for lipedema in the United States. Phlebology. 2021;36(10):779-796.
- Faerber G, Cornely M, Daubert C, et al. S2k guideline lipedema. J Dtsch Dermatol Ges. 2024;22(9):1303-1315.
- Annunziata G, Paoli A, Manzi V, et al. The Role of Physical Exercise as a Therapeutic Tool to Improve Lipedema: A Consensus Statement from SISMeS and SIF. Curr Obes Rep. 2024;13(4):667-679.
Sobre la autora
Vanessa Cano
Especialista en estética corporal, enfocada en el abordaje conservador del lipedema en cabina y en el drenaje linfático manual.
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